martes, 22 de diciembre de 2009

El precio de los derechos


Hace algunos años dos importantes constitucionalistas americanos publicaron un libro que fue saludado como un hallazgo. En él, sin embargo, los autores no reivindicaban más que el sentido común. Su título era El coste de los derechos y su lema central muy sencillo: los derechos cuestan dinero. La libertad no es gratis.El subtítulo era precisamente ese: de cómo la libertad depende de los impuestos. Y su moraleja era que aquella cantinela que tratan de imponer los beatos y beatas del libre mercado se sustenta en realidad sobre un fraude intelectual: es imposible incrementar la libertad hasta el infinito y bajar los impuestos hasta el cero, es decir, la idea de que la disminución de los impuestos incrementa necesariamente la libertad es una superchería. Los enemigos de la acción del Estado no pueden simultáneamente presentarse como los paladines de los derechos individuales porque los derechos no son sino un conjunto de reglas respaldadas por la fuerza del Estado y financiadas con el dinero público.Los derechos y las libertades son también la expresión de un poder del Gobierno y de una autoridad jurídica. Incluso los derechos que se ejercen en el mercado. Porque un mercado moderno no es una práctica anómica, sino un tejido complejísimo de derechos y garantías. Y esos derechos y garantías se sustentan en los impuestos: no hay propiedad privada sin impuestos, ni contratos sin impuestos, ni préstamos sin impuestos.Sólo un Estado puede crear un mercado firme y dinámico en el que esté asegurada la garantía de los contratos y las transacciones sean respaldadas por la ley. Donde el poder del Estado no puede intervenir con eficacia surge la mafia y la extorsión, y no prosperan los contratos, ni los préstamos a largo plazo ni las hipotecas.Decía Hobbes, con intuición increíble, que sin Estado era imposible el "cálculo del tiempo". Es evidente por qué. Sólo se puede mirar al futuro cuando se está protegido por reglas estables capaces de hacer presente y confiable el tiempo que ha de venir, y de eso, y sólo de eso, pende la existencia de cosas tan prosaicas como la propiedad privada, los préstamos o las hipotecas. Sin Estado no hay predicción, sin predicción no hay derechos, y sin derechos no hay mercado. Pero como los derechos dependen de los impuestos, resulta que sin impuestos no hay mercado. Todo lo demás son patrañas. Si alguien quiere mercado, ha de querer impuestos.Esto no significa olvidar aquello que recordaba Antonio Machado, "sólo el necio confunde valor y precio". Porque es, en efecto, un necio el que piensa que lo valioso de algo es siempre igual a su precio de mercado. Pero más necio es todavía quien cree que las cosas que más valoramos no tienencoste alguno en términos de tiempo, de esfuerzo o de dinero.Curiosamente, esta segunda necedad parece agudizarse mucho en periodo electoral, en particular por lo que respecta a los derechos. Los derechos son, efectivamente, una de las cosas más valiosas que tenemos: valen mucho más que su precio, pero hay que decir bien alto que tienen precio, y sin pagar ese precio no se tienen los derechos. No vaya a ser que, llevados por esa necedad, queramos ahorrarnos el precio de los derechos y perdamos también su valor, como el pobre Jacob perdió su primogenitura por un plato de lentejas.Hay quien parece pensar que la mayoría de los ciudadanos obedece a esta estúpida lógica. Por eso nos es dado contemplar, no sin cierta vergüenza, cómo se les oferta un amplio surtido de platos de lentejas en forma de paguitas o descuentos fiscales. Como los vendedores ambulantes: ni treinta, ni veinte, ni diez, señores electores, ¡cinco! ¡todos sus derechos y más por el increíble precio de cinco euros!Lo peor viene después, porque aquellos ciudadanos que ceden a la burda oferta del reclamo electoral se encontrarán seguramente con que hay un incendio y no existen medios para sofocarlo, tienen un pleito y han de esperar mil años para verlo resuelto, enferman y se ven amontonados en el pasillo de un sanatorio, quieren un buen colegio para su hijo pero sólo los hay de pago, y les asaltan su tienda con toda impunidad porque no aparece por allí un coche de policía en toda la noche. Se han comido ingenuamente las lentejas fiscales y resulta que no tienen derechos o tienen sólo un remedo de derechos.Pese al discurso oficial y la apariencia exterior, España es un país en que los derechos de los ciudadanos funcionan bastante mal. Todos los derechos; también los que sustentan las actividades del famoso mercado. Y eso sucede porque es un país en el que no son muy eficaces las leyes. La mayoría de las propuestas legislativas de los partidos, que parecen tan osadas sobre el papel, se quedan en nada cuando llega el momento de su aplicación por las instituciones. Entonces resultan ser bastante inoperantes.Estos días experimentamos, por ejemplo, que, pese a nuestro flamante derecho a la salud, la organización institucional del sistema médico es enteca y caótica. En otras ocasiones vemos que la inoperancia de leyes e instituciones defrauda otros derechos. Cualquiera que haya intentado defender su propiedad, pedir la restitución de un bien o el pago de una deuda, es decir, cualquiera que haya tratado de poner en marcha los resortes jurídicos que protegen al mercado, lo sabe muy bien. El procedimiento es torpe y desesperante. Y la solución llega sólo muchos años después. Y eso se debe con toda seguridad a que nos hemos dado a la alegría de votar a quienes ofertan bajar los impuestos y prometen más justicia, mejor sanidad, y no sé cuántos policías más por kilómetro cuadrado. Es decir, pagar menos precio y tener más derechos, un señuelo para tontos que, sin embargo, parecen dispuestos a emplear todos los participantes en nuestro circo electoral.Nos dejamos así embaucar y decimos que sí a la promesa de los derechos y que no al pago de su precio. ¡Derechos gratis para el niño y la niña! Inútil: allí donde hay un derecho reconocido por la ley tiene que haber un remedio para el caso de que no sea respetado, y ese remedio tiene siempre un coste. Eso se aplica a todos los derechos, al derecho a la libertad religiosa y al derecho de voto, al derecho a la integridad física y al derecho de propiedad, y, por supuesto, también a los derechos a la protección del medio ambiente, a la salud y a la vivienda. Hasta se aplica, paradójicamente, a los derechos que tenemos para protegernos del gobierno y sus abusos, porque esa protección misma sería también impensable sin instituciones públicas y agencias de poder.Se dice que todo derecho de un ciudadano supone un deber en otros ciudadanos o poderes; si se incumple ese deber se defrauda el derecho y se genera una responsabilidad por ello. Si no podemos exigir esa responsabilidad es como si no tuviéramos derechos. Así son las cosas. Por eso el libro que antes citaba acaba en una aseveración contundente: ningún derecho que sea valioso para los ciudadanos americanos puede ser realizado efectivamente si el Tesoro está vacío.Una retórica malsana y tosca ha impuesto entre la gente el lugar común de la "voracidad recaudatoria" de "los políticos". Un no menos tosco y simplista latiguillo se está imponiendo en el discurso electoral: que bajar los impuestos aumenta la libertad, incrementa la riqueza, o incluso que "es de izquierdas". A ver si conseguimos de una buena vez alcanzar un nivel digno en la discusión de estos temas cruciales. Para ello los electores no han de ser tratados como estúpidos ni los políticos como pícaros irredimibles. Dejemos semejante discurso para la demagogia y la información mercenaria y pongámonos a hablar en serio de nuestros impuestos, es decir, de nuestros derechos.

Francisco J. Laporta es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Capitalismo estilo Sarah Palin


TORONTO.- Estamos en un momento progresista, un momento en el que el piso se mueve bajo nuestros pies y cualquier cosa es posible. Lo que hace un año considerábamos inimaginable es ahora posible. En un momento como éste es fundamental ser claros con respecto a lo que queremos, porque podríamos conseguirlo. Suelo hablar del rescate financiero porque se trata de un robo en marcha, el mayor atraco de la historia monetaria. Pero hoy quiero enunciarlo con un enfoque diferente: ¿qué pasa si el rescate funciona, si el sector financiero se salva y la economía retoma el curso en el que se encontraba antes del azote de la crisis? ¿Eso es lo que queremos? ¿Y qué aspecto tendría ese mundo? La respuesta es que tendría el mismo aspecto que Sarah Palin. Y esto no es un chiste. Veamos: Sarah Palin apareció en la escena mundial como candidata a la vicepresidencia el 29 de agosto en un acto de campaña de McCain, con bombos y platillos. Exactamente dos semanas más tarde, el 14 de septiembre, Lehman Brothers colapsó, lo que desencadenó la crisis financiera mundial. En cierto modo, Palin fue la última expresión del capitalismo usual antes de que todo se desmoronara. Con su lenguaje sencillo y hogareño, ella nos mostró la trayectoria que seguía la economía estadounidense antes del derrumbe. Al ofrecernos un atisbo de este futuro, que evitamos por un pelo, nos da la oportunidad de preguntarnos: ¿queremos llegar allí? ¿Queremos salvar el sistema en el que estábamos? ¿O queremos usar esta crisis y el mandato electoral de un cambio serio para transformar ese sistema? Debemos dar una respuesta clara ahora. O aprovechamos esta oportunidad o la perdemos. ¿Qué nos estaba diciendo Palin sobre el capitalismo antes de ser interrumpida por la crisis? Antes de que ella apareciera, el público estadounidense empezaba a advertir la urgencia de la crisis climática, el que nuestra actividad económica esté en guerra con el planeta y que es necesario instrumentar un cambio radical. Se había empezado a hablar de eso: los osos polares estaban en la tapa de la revista Newsweek . Es cuando hace su entrada Sarah Palin. El núcleo de su mensaje era: esos ambientalistas, esos liberales, están equivocados. No hay que cambiar nada. No hay que repensar nada. Sigan manejando sus autos que engullen nafta, sigan yendo al Wal-Mart a comprar todo lo que se les antoje. "Estadounidenses -dijo en la Convención Nacional Republicana-, debemos producir más de nuestro propio petróleo y nuestro propio gas. Se lo dice una chica que conoce la región de North Slope, en Alaska, donde tenemos muchísimo de ambos." Y la multitud reunida respondió entonando y coreando: "A perforar, nena, a perforar". Viendo esa escena en la TV, con esa escalofriante mezcla de sexo, petróleo y patrioterismo, recuerdo haber pensado: "Diablos, la convención republicana se ha convertido en una manifestación a favor de fornicar el planeta Tierra". Literalmente. Pero lo que Palin decía es eso que forma parte del ADN del capitalismo: la idea de que el mundo no tiene límites. Estaba diciendo que no existen las consecuencias ni los déficits del mundo real. Porque siempre habrá otra frontera, otra Alaska, otra burbuja. Sólo hay que seguir adelante y descubrirla, El mañana nunca llegará. Esa es la mentira más consoladora y peligrosa que existe: la de que es posible un crecimiento perpetuo e infinito en nuestro planeta finito. Y tenemos que recordar que este mensaje fue increíblemente popular en esas primeras dos semanas, antes de la caída de Lehman. A pesar de los antecedentes de Bush, Palin y McCain seguían adelante. Y si no fuera por la crisis financiera, y por el hecho de que Obama empezó a conectarse con los votantes de la clase trabajadora, al cuestionar la desregulación y la economía del goteo de la riqueza, tal vez hubieran ganado las elecciones. Para enfrentar la mentira del crecimiento perpetuo y la abundancia ilimitada, que es el núcleo de las crisis financiera y ecológica, debemos mirar muy atrás, no sólo los últimos ocho años de Bush, sino hasta el momento de la fundación de este país, hasta la idea del Estado colonizador. El capitalismo moderno nació con el así llamado descubrimiento de las Américas. Fue el saqueo de los increíbles recursos naturales de las Américas lo que generó el exceso de capital que posibilitó la Revolución Industrial. Los primeros exploradores hablaban de esta tierra como una Nueva Jerusalén, una tierra de tan infinita abundancia, y tan accesible, que el pillaje no acabaría nunca. Esta mitología está en todas nuestras historias bíblicas -diluvios y nuevos comienzos, éxtasis y rescates- y ocupa el centro del "sueño americano", con su constante reinvención. Lo que el mito nos dice es que no tenemos que vivir con las consecuencias de nuestros actos. Siempre podemos escapar y empezar de nuevo. Estas historias siempre fueron peligrosas para la gente que vivía en las tierras "descubiertas", que las trabajaba con esfuerzo. Pero ahora el planeta entero nos dice que ya no podemos permitirnos la idea de ilimitados nuevos comienzos. Por eso resulta significativo que en el momento en que apareció algún instinto de supervivencia humana y empezamos a entender los límites naturales, apareciera Palin, la nueva encarnación de la mujer de frontera colonial, diciendo: "Vengan a Alaska. Siempre hay más. No piensen, simplemente tomen. No se trata de Sarah Palin. Se trata del significado de ese mito de constante "descubrimiento" y de lo que nos dice sobre el sistema económico por cuya salvación están gastando billones de dólares. Lo que nos dice es que el capitalismo, librado a sus propios recursos, nos empujará más allá del punto en que es posible la recuperación climática; y que evitará a cualquier precio un balance serio, ya sea de sus deudas financieras o de sus deudas ecológicas. Porque siempre hay más. Una nueva solución rápida. Una nueva frontera. El mensaje se vendía, como siempre. Sólo cuando se derrumbó el mercado de valores la gente empezó a decir. "Tal vez Sarah Palin no sea una buena idea esta vez". Siento que nos han dado una última oportunidad, una especie de indulto. Trato de no ser apocalíptica, pero lo que leo sobre el calentamiento global da miedo. Esta crisis económica, espantosa como es, nos alejó de ese precipicio ecológico al que estábamos por saltar con Sarah Palin y nos dio un poco de tiempo para cambiar de curso. De pronto tuvimos permiso para hacer juntos otras cosas además de comprar. Pero no nos hemos liberado del mito. La obstinada ceguera a las consecuencias que tan bien representa Sarah Palin está arraigada en la manera en que Washington está respondiendo a la crisis financiera. Washington preferiría arrojar billones de dólares en un agujero negro antes que descubrir la profundidad de ese agujero. Tanta es la obstinación de no enterarse. Y vemos otros muchos signos de que la vieja lógica está volviendo. Los salarios en Wall Street ya han vuelto casi al nivel de 2007. Hay una cierta electricidad en las afirmaciones de que el mercado de valores se está recuperando. "¿Ya podemos dejar de sentirnos culpables?", casi podemos escuchar preguntarse a los comentaristas. "¿La burbuja ya ha vuelto a inflarse?" La crisis no matará al capitalismo, ni siquiera lo cambiará sustancialmente. Sin la enorme presión popular a favor de una reforma estructural, la crisis sólo implicará una dislocación solucionable. El resultado será una desigualdad aún mayor que la anterior a la crisis. Los mercados financieros son rescatados para impedir que el barco del capitalismo se hunda, pero no se desagota agua, sino gente, en nombre de la "estabilización". El resultado será un barco más pequeño y peor. Porque una mayor desigualdad -gente muy rica viviendo junto a desesperados- exige una mayor dureza de corazón. Necesitamos creernos superiores a los excluidos para vivir cada día. ¿Nuestra tarea será rescatar este barco, el mayor barco pirata que existió, o reemplazarlo por una nave más sólida, con espacio para todos? Uno que no requiera que arrojemos a nuestros vecinos por la borda para salvar a los pasajeros de primera clase. Uno que entienda que la Tierra no tiene la capacidad para que todos nosotros vivamos cada vez mejor, pero sí la tiene para que todos vivamos bien. El capitalismo sobrevivirá a esta crisis, pero el mundo no puede sobrevivir a otro retorno del capitalismo.
Naomi Klein

miércoles, 28 de octubre de 2009

Lo que está en juego


Los medios de comunicación, sobre todo los que se estiman más perjudicados y califican de “atentado a la libertad de prensa” el intento del gobierno argentino de reemplazar una ley impuesta por una dictadura, escamotean la reflexión sobre el marco global y los antecedentes internacionales en los que debería inscribirse el debate sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada por la Cámara de Diputados y actualmente en discusión en el Senado.

La paradoja de que los medios oculten al público información que les concierne da cuenta de la importancia del debate. El marco global de análisis y los antecedentes existen y vienen siendo mencionados desde hace años, en el país y el extranjero, por diversos especialistas, universidades, organizaciones y medios de comunicación alternativos. Pero ya se sabe que en la sociedad moderna, lo que “no sale en televisión” o en los grandes periódicos, no existe. La memoria elige lo que olvida, aseguraba Borges.

Si embargo, la polémica sobre el significado y la aplicación de la libertad de expresión en un sistema de propiedad privada cada vez más concentrado es de una enorme trascendencia. Ocurre que el control de medios cada vez más poderosos en pocas manos se articula con otro fenómeno contemporáneo: la crisis capitalista reproduce las crecientes desigualdades económicas en los niveles educativos: mejor educación (aunque menos cultura en sentido clásico) para élites cada vez más estrechas, y empobrecimiento educativo, si no analfabetismo liso y llano, para capas cada vez más amplias de la población. El desmantelamiento de los Estados durante el período neoliberal acentuó esta tendencia, incluso en las sociedades más avanzadas.

En este marco, la explosión tecnológica y productiva, que pone a disposición de un público cada vez más amplio una gran variedad de soportes informativos – de cuyos contenidos es más que permitido dudar que resulten de interés ciudadano – otorga a los dueños de esos medios un poder que excede el de la información.

Deteriorado el espacio educativo que otorga sentido crítico a los ciudadanos, y diversificada y vulgarizada al extremo la información, los medios han devenido algo así como el Oráculo de estos tiempos. Sólo que en lugar de revelar los misterios del Universo, como entre los caldeos, obran ahora el milagro de ocultar todo problema, toda pregunta, todo futuro, tras un manto de trivializaciones, escamoteos y medias verdades, cuando no falsedades absolutas.

En el mirífico e inamovible presente que reflejan los medios, lo esencial no sólo es invisible a los ojos; también al entendimiento.

El informe MacBride

Conviene por lo tanto historiar brevemente y ofrecer las principales recomendaciones del “Informe MacBride”, un trabajo muy conocido por los especialistas pero ignorado por los grandes medios, a pesar de sus extraordinarios antecedentes.

Es que hay razones. En 1977 la UNESCO confió la presidencia de una Comisión Internacional encargada de desarrollar un estudio planetario sobre los problemas de la comunicación al abogado irlandés Sean MacBride, entre otras coses ex ministro de Relaciones Exteriores de su país, premio Nobel de la Paz 1974 y premio Lenin 1977, fundador en 1946 del Partido Republicano Irlandés, y ex Alto Comisionado de la Naciones Unidas en Namibia.

El origen de la Comisión fue precisamente un discurso de MacBride en la UNESCO en junio de 1977, centrado en la fragilidad y vulnerabilidad de la prensa a consecuencia de las presiones económicas, financieras y políticas. MacBride sugirió que la UNESCO debería analizar el tema y elaborar un informe e, incluso, cierto marco normativo para proteger el derecho a la libertad de expresión de los ciudadanos del mundo. La repercusión del discurso hizo que la UNESCO decidiera crear la Comisión y nombrar presidente a MacBride, quien no tardó en rodearse de colaboradores de irreprochables antecedentes: el fundador de Le Monde, Hubert Beuve-Méry; el escritor Gabriel García Márquez; Leónidas Zamiatine, portavoz del gobierno soviético, y el sociólogo canadiense Marshall MacLuhan.

Los trabajos de la Comisión comenzaron en diciembre de 1977 y duraron tres años, en un clima que, según afirmó luego el propio MacBride, no le “inspiraba el más mínimo optimismo. En los años 70 las discusiones internacionales sobre el problema de la comunicación habían llegado al estadio del enfrentamiento directo”.

Las conclusiones y propuestas del “Informe MacBride”, aprobado por la UNESCO en 1980, provocaron una crisis en la institución, de la que aún no termina de recuperarse. Un par de datos ilustran su gravedad; el africano Mathar M’Bow, uno de los grandes apoyos de MacBride, fue relevado de su cargo como Director General; en 1984 el entonces presidente de Estado Unidos, Ronald Reagan, acabó retirando a su país de la organiación, a la que no regresó hasta 2003, cuando todas las recomendaciones de la Comisión MacBride habían sido prácticamente olvidadas. Que un informe sobre comunicaciones precipite semejante crisis en un gran organismo internacional da la pauta de la importancia económica y política del tema.

¿Qué dice el Informe MacBride? Esencialmente:

§ Reinvindica el derecho de todos los países a acceder a nuevas tecnologías y el de todas las sociedades a informarse e informar;
§ Afirma el derecho de los Estados (no de los gobiernos) a disponer de medios de comunicación y su deber de ponerlos a disposición de las organizaciones ciudadanas para contrapesar el poder de las grandes corporaciones;
§ Propone estrictas medidas de control internacionales para los monopolios, en el entendimiento de que la concentración de medios atenta contra la libertad de información;
§ Promueve mecanismos de protección para los periodistas, no sólo respecto a su seguridad física, sino de su derecho a la independencia de criterio frente a las pretensiones empresarias y políticas, al mismo tiempo que requiere para la profesión un código deontológico basado en el respeto a la democracia y los derechos humanos, en la denuncia de las injusticias y la promoción de la igualdad;

El Informe MacBride hace un serie de proposiciones, detalladas en varios apartados:

§ Política de Comunicación para la independencia y el autodesarrollo.
§ Refuerzo de las licencias para las tecnologías apropiadas.
§ Nuevas tareas sociales para los medios de comunicación.
§ Integración de la comunicación al desarrollo.
§ Normas éticas y de integridad profesional.
§ Democratización de la comunicación: componente esencial de los derechos humanos.
§ Refuerzo de la identidad cultural para la dignidad humana.
§ Acceso a la información técnica: recursos esenciales para el desarrollo.
§ Promoción de la cooperación internacional.
§ Miembros asociados del desarrollo: todos los actores implicados.


Por último, el Informe considera clave instaurar un Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC), para que los países del entonces llamado Tercer Mundo (eran los últimos años de la Guerra Fría y de los procesos de descolonización) se encuentren en igualdad de condiciones financieras, culturales y tecnológicas con los países desarrollados en materia de medios de comunicación.

Algunas de las bases fijadas por el Informe para el NOMIC fueron: eliminar los desequilibrios entre el Tercer Mundo y los países desarrollados; impedir los monopolios; garantizar la pluralidad de las fuentes y los canales de la información; respetar la identidad cultural y el derecho de todos los pueblos del undo a participar en los flujos de información internacionales, etc.

Libertad de empresa

Como se ve, nada pasible de entusiasmar a Fox News o al Grupo Clarín. Al colocar el problema de las comunicaciones en el marco de los derechos humanos, el desarrollo tecnológico equitativo y la igualdad de oportunidades, el Informe MacBride desenmascara el cacareo de las empresas sobre “libertad de expresión”, ya que éstas siempre, en todas partes, han considerado la libertad de todos como atentatoria de la propia.

La Ley de Radiodifusión que se intenta reemplazar en Argentina es al respecto una suerte de confesión: impuesta en 1980 por el dictado Jorge Videla, uno de sus artículos prohíbe expresamente que las organizaciones sin fines de lucro (universidades, cooperativas, sindicatos, ONG, asociaciones vecinales, etc.) posean o gestionen ondas de radio y televisión.

Es por eso que, con todos sus defectos u omisiones, el proyecto de Ley de Comunicaciones que debate actualmente el Senado argentino es preferible a lo anterior. A pesar de las lamentables maneras, el presuroso inmediatismo, las triquiñuelas y la incompetencia de la mayoría de los dirigentes de la política argentina, indistinguibles casi de la sucia campaña de los grupos multimedia, algunos aspectos del proyecto fueron favorablemente modificados por los diputados y el tema se instaló en la opinión pública, que lo seguirá debatiendo cualquiera sea la suerte de la nueva Ley.

Distinguir entre “libertad de expresión” y libertad “de empresa”, tal como indicó hace 30 años el Informe MacBride, es de vital importancia para consolidar sociedades democráticas e igualitarias.

Carlos Gabetta – “Le Monde diplomatique”

jueves, 17 de septiembre de 2009

DISCURSO DEL PEPE MUJICA


Queridos amigos:La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo.Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar.Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes.¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra.Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa' tirar pa' arriba.¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes?El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero.Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor.Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor.El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia:"Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros".Por una vez estamos de acuerdo. ¡Si estaremos de acuerdo!Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes.Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa.Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite.Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería.Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están.DE TODAS LAS DISCIPLINASSi miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar mucho más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad.Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad.Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval.Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macroeconomía, de la microeconomía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica.Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país.Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido.Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas.No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo.Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.
INTELIGENCIA DISTRIBUIDASi un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad de pensar.La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida.Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle.La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora.Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera.Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista.Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber.Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo.Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: "¿Sabes qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra".O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar.CAPACIDAD DE INTERROGARSEHabía un dicho: "No le des pescado a un niño, enséñale a pescar".Hoy deberíamos decir: "No le des un dato al niño, enséñale a pensar".Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe.En otras palabras, van a estar todas las respuestas.Lo que no van a estar es todas las preguntas.En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa.En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje.Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo.Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida.Y sobre todo, queridos amigos, se contagia.En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla.O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma.Por favor, vayan y contagien.¡No perdonen a nadie!Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño.Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra.EL CONOCIMIENTO ES PLACERNecesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia.Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.No porque sea elegante sino porque es placentero.Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos...No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.
INCONFORMISMOLes pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el ADN del trabajo intelectual.Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo.Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás.En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos Quijano.Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos.Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón.Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia.¡Qué íbamos a ser campeones de nada!Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte años.Sólo nos superó Haití en ese ranking.Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista.Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo.Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero.Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida.Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido.El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor.El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen.Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza.Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera.Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer.Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado.Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia.Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen.Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza.Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad.
LA EDUCACION ES EL CAMINOY amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.Pero hay que hacerlo.Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.O como los que vieron el fuego por primera vez.Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.Es abrumador.Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica.Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.No hay tarea más grande delante de nosotros.EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADOQueridos amigos, estamos en tiempos electorales.En benditos y malditos tiempos electorales.Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros.Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada.Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura.En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano.Hay adrenalina y entusiasmo.Pero después, alguien gana y alguien pierde.Y eso no debería ser un drama.Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar.Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro.Y estoy seguro de que ustedes también.La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos.Y precisan aún más de su actitud idealista.Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado.La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable.Gracias por acompañarme.

lunes, 12 de enero de 2009

PALESTINA ES POSIBLE

San Miguel de Tucumán, 6 de Enero de 2009


No cabe ningún argumento que pueda justificar la masacre de civiles indefensos víctimas de la irracional agresión militar israelí. Si bien es condenable la actitud Hamas a la que, inmediatamente, debe renunciar para pensar en una Paz justa y duradera pero las consecuencias en ambos lados son absolutamente desproporcionadas. Mayor razón aún cuando está probado que el Ejército Israelí usó y usa armas prohibidas por las convenciones internacionales: bombas de racimo, de uranio empobrecido, de fósforo blanco, etc. cuyassecuelas en la población palestina perdurarán por mucho tiempo. Dentro de un breve tiempo, como sucedeen Líbano y en Irak, los organismos sanitarios reportarán altos índices de palestinos atacados por distintostipos de cánceres, dolencias no comunes en la sociedad árabe.
La seguridad de Israel, que no está en duda, no justifica la masacre de niños y ancianos. Las especulaciones electoralesjudías no deben jugar con la vida de seres humanos. ¿Se puede justificar el bloqueo que, permanentemente Israel aplica, aún en épocas de calma, a los territorios palestinos destruyendo su estructura sanitaria, económica, energética, de servicios públicos, educativa, provocando el hacinamiento y el deterioro de la vida de los habitantesviolando Principios Fundamentales del Derecho Humanitario y del Derecho a la Cultura y a la Defensa del Patrimonio Cultural ? Sin duda que las autoridades judías deberán ser juzgadas en una Corte Internacional Penal.
Desilusiona saber que Shimón Pérez, Premio Nobel de la Paz y actual Presidente de Israel, sea uno de losmentores de esta nueva agresión militar al sufrido y heroico pueblo palestino.
A la luz de hechos pasados y recientes es indiscutible que se configura un Genocidio y que, al convertir Cisjordania y Gaza en Ghetos, Israel hace de Palestina el Holocausto de nuestro tiempo.
Es bueno saber que los palestinos sufren masacres desde tiempos anteriores al cristianismo porque los judíos nunca quisieron convivir pacíficamente. Recién desde 1948, al ser expulsados de sus tierras por la creación del Estado de Israel yal aprobar la ONU la necesidad de un Estado Palestino Independiente en los actuales territorios,la comunidad internacional comenzó a enterarse acerca de cómo Israel empujó a los palestinos a vivir en condición de Refugiados y de Opresión. Es decir en Ghetos.
Sin embargo la solidez moral y cultural de este pueblo árabe es lo que le permite resistir aún en inferioridad de condiciones. Digno de resaltar !! Pero las organizaciones políticas palestinas deben renunciar a la vía armada ya que por ser un fracaso no conduce al objetivo de una Paz Justa y duradera.
Porqué Israel-EE.UU, con el silencio de la ONU y la complicidad de Europa, llevan a cabo estos planes de destrucción masiva ? Porque al dejar a Palestina, en particular, y a los Estados árabes en general en situación de aniquilamiento, en la mesa de negociaciones podrán imponerles condiciones humillantes de paz. De este modoIsrael-EE.UU y Europa legitimarán su dominación sobre el mundo árabe. Terminarán de apropiarse de los recursos naturales, en particular, petróleo y agua. Les impondrán modelos económicos de exclusión como ya lo sufren los países árabes "amigos" de EE.UU. Les prohibirán que diseñen su propio desarrollo energético. Israel-EE.UU y Europase situarán en el Medio Oriente con una posición geopolítica-estratégica optimá para destruir Irán y mirar hacia el gigante chino.
Con respecto a lo mencionado y a manera de ejemplos que resaltan lo expuesto tengamos en cuenta que los territorios que Israel aún mantiene: Cisjordania occidental, el Golán (Siria) y la Granjas de Sheeba (Líbano) están entre las regiones del Medio Oriente con mayores recursos hídricos. Que los futuros negociadores judíos poseen ya el borrador del proyecto económico, cultural y religioso que impondrán a los árabes a cambio de paz y de parte de los territorios ocupados (es ingenuo pensar que Israel devolverá la totalidad). Que el temor de Europa a que un Mundo Arabe Unido posibilite la expansión de la cultura islámica en sus latitudes.
Estos son los motivos por los cuales Israel-EE.UU, con la complicidad de Europa, obstaculizan los procesos de Paza pesar de que, ante la opinión pública, se presenten como sus principales gestores.
Lógicamente una paz que no reconozca integralmente el DERECHO DE PALESTINA A FORMAR UN ESTADO INDEPENDIENTE, QUE NO CONTEMPLE LA DEVOLUCIÓN TOTAL DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS, QUE NO JERARQUICE TRATADOS DE MUTUA COOPERACION E INTEGRACION SOBRE LA BASE DEL MUTUO RESPETO A SUS SOBERANIAS NO SERA UNA PAZ JUSTA NI DURADERA. Israel-EE,UU y Europa tienen la última palabra.
Nicolás Kozameh
E-mail: nlkozameh@yahoo.com.ar
Cel: 0381-156780254
San Miguel de Tucumán