
Santa Fe, 31 de enero de 2011
A los compañeros y compañeras del Partido Socialista,
A los que se debieron esconder en las dramáticas noches de todas las dictaduras y como la cigarra de María Elena Walsh, volvieron a emerger.
A los que enfrentaron a la dictadura asesina de Onganía, desde ese mismo 28 de junio de 1966 y con el tributo del compañero Adolfo Bello fusilado en la galería Melipal de Rosario.
A los cientos de jóvenes valientes que portando banderolas rojas con la franja celeste y blanca, ingresaron a Unione e Benevolenza desafiando al “no se puede” oficial del gobierno de facto y ese 23 de abril de 1972 crearon el PSP.
A los miles de jóvenes que el genocida Videla condenó a la migración, fueron perseguidos, encarcelados y sospechados por el solo hecho de ser jóvenes que soñaban y luchaban por un mundo mejor desde las filas del MNR.
A los compañeros y compañeras del Partido Socialista,
A los que se debieron esconder en las dramáticas noches de todas las dictaduras y como la cigarra de María Elena Walsh, volvieron a emerger.
A los que enfrentaron a la dictadura asesina de Onganía, desde ese mismo 28 de junio de 1966 y con el tributo del compañero Adolfo Bello fusilado en la galería Melipal de Rosario.
A los cientos de jóvenes valientes que portando banderolas rojas con la franja celeste y blanca, ingresaron a Unione e Benevolenza desafiando al “no se puede” oficial del gobierno de facto y ese 23 de abril de 1972 crearon el PSP.
A los miles de jóvenes que el genocida Videla condenó a la migración, fueron perseguidos, encarcelados y sospechados por el solo hecho de ser jóvenes que soñaban y luchaban por un mundo mejor desde las filas del MNR.